Jugar con los libros

Hoy no me he portado bien. En vez de ponerme a leer, he estado jugando con los libros. El juego consiste en lo siguiente.

Cojo dos libros de mi estantería. Luego relleno el siguiente esquema, abriéndolos alternativamente por una página cualquiera.

/Nombre propio del libro 1/ era /adjetivo o sustantivo del libro 2/. Tenía /sustantivo del libro 1/. Odiaba /sustantivo del libro 2/. Sin embargo, amaba /sustantivo del libro 1/. Un día, /verbo del libro 2/. Decidió /verbo en infinitivo del libro 1/. Todo terminó cuando /nombre propio libro del libro 2/ /verbo del libro 1/

Obviamente, los verbos hay que ajustarlos a la tercera persona del singular y al tiempo pasado.

Estos han sido los textos que han surgido de mis experimentos. Prueben a adivinar qué dos libros he mezclado en cada ocasión. La respuesta la encontrarán al final del post.

1) Raymond era enorme como un barril. Tenía cabellos brillantes, una sonrisa y una pulsera de plata. Odiaba al príncipe que reía entre dientes. Sin embargo, amaba la pequeña fuente, el sol y los cinco tiros de revólver. Un día, recibió el susto de su vida: volvió a oír el “¡¡Uuuuuu!!”.  Decidió sacar su cuchillo. Todo terminó cuando Masson corrió por el sendero de montaña siguiendo las huellas que solo él lograba ver.

2) Wamba era una mujer muy callada, así como usted. Tenía al buen caballero llamado hasta el momento el Negro Holgazán y al decidido montero Robert Locksley, llamado Partevaras. Odiaba el chorizo norteño. Sin embargo, amaba al dios de mis padres. Un día, sentía ganas de correr lejos, muy lejos para proteger de la gélida presencia de su madre el pequeño fuego interior. Decidió esclarecer la suerte que hubiera podido correr Ivanhoe. Todo terminó cuando Gertrudis se volvió a Mont-Fitchet con una sonriente mueca.

3) Anastasio era una figura descarnada que se balanceaba en una mecedora. Tenía varias cartas de jóvenes amigos míos que pude presentarles al instante. Odiaba las recientes fotos de Acapulco. Sin embargo, amaba la mesa de Lord Desart. Un día, convirtió la palabra en un agorero OOM apenas visible en el letrero descolorido. Decidió familiarizarse minuciosa y críticamente con un período de la historia de Inglaterra, el de la Guerra Parlamentaria. Todo terminó cuando Nancy se apartó a eso de las diez de la calle de Oxford.

4) Zeuxis era quien te espantaba las mariposas de la cara. Tenía el Alcmeón de Astidamante. Odiaba las colinas del antiguo puerto negrero. Sin embargo, amaba a una mujer y a un esclavo buenos. Un día, lo sorprendieron muchas veces en aquel sopor insomne. Decidió decantarse por una u otra poesía. Todo terminó cuando Emanuel salió del santuario.

Respuestas:

1) El extranjero, Albert Camus + La princesa prometida, William Goldman

2) Ivanhoe, Walter Scott + Como agua para chocolate, Laura Esquivel

3) Confesiones de un inglés comedor de opio, Thomas de Quincey + A sangre fría, Truman Capote

4) Poética, Aristóteles + El otoño del patriarca, Gabriel García Márquez

Desde aquí les invito a continuar con el juego y a añadir en “comentarios” los resultados de sus experimentos.