Lola la polípata

Lola era polípata porque sabía hablar español e inglés. Qué orgullosa lo declaraba. Pero si queremos ser exactos, precisos, justos o matemáticos, no sería correcto afirmar que Lola “hablaba dos idiomas”. Lola, más bien, mordía español, pateaba inglés, pegaba erres, escupía conjunciones, bateaba adjetivos, chupeteaba vocales, masticaba preguntas, rumiaba subjuntivos, gateaba los plurales, desquiciaba exclamativas. Lo que hacía Lola, en definitiva, no era estrictamente “hablar”. Cuentan que cuando quiso aprender lo que antes conocíamos como el idioma del amor en Francia se sintió un misterioso temblor y una grieta atravesó las colonias de parte a parte. Los kroizzanets ya no saben igual ni nadie va ya a los bayetes.