Universo Jason

Hoy es un día importantísimo en mi vida: creo que ya sé quién es mi autor de cómics favorito. El elegido es (redoble de tambores) John Arne Sæterøy, más conocido- por razones evidentes- como Jason.

Jason nació en 1965 en Noruega, aunque actualmente reside en la ciudad francesa de Montpellier, donde desarrolla su actividad artística. Ha sido nominado a varios premios y obtenido otros tantos, como el premio Harvey a autor revelación.

Su estilo es muy particular. Sus personajes antropomórficos (perros, conejos, pájaros) apenas hablan, son sobrios e inexpresivos. Por eso sorprende la capacidad  del autor para narrar una historia sin necesidad de palabras y también su especial sentido del humor. Sus guiones son siempre amenos y originales. Es una lectura que recomendaría a cualquier persona que me cayese bien.

A continuación dejo una pequeñísima reseña de cuatro de sus obras, ordenadas y clasificadas según mi preferencia personal.

1-      Yo maté a Adolf Hitler

Puntuación: 5/5 arco-iris

El protagonista de este cómic es un asesino a sueldo que es contratado por un científico para matar a Adolf Hitler en el pasado. Sin embargo, no todo sale como se había planeado y las vidas de nuestros personajes cambiarán para siempre. El guión está maravillosamente construido y todas las piezas de la historia encajan a la perfección. Aún me asombra cómo se puede contar tanto con tan poco.

2-      No me dejes nunca

Puntuación: 5/5

Ernst Hemingway, Scott Fitzgerald, James Joyce y Ezra Pound viven en París y se dedican a dibujar comics. Apenas les da para mantenerse y llevan una existencia un tanto penosa, dedicados a lo único que, por desgracia, saben hacer: escribir historietas. Por eso deciden atracar un banco.


3-      Los hombres lobo de Montpellier

Puntuación: 4/5

Sven se dedica a robar en casas por la noche. Se disfraza de hombre lobo para asustar a los inquilinos si llegan a pillarle, y así obtener unos momentos de ventaja para huir. No obstante, a los auténticos hombres lobo que habitan en Montpellier no les conviene la publicidad que el ladrón les está dando y deciden hacer algo al respecto.

4-      El último mosquetero

Puntuación: 3/5

Athos es el único de los tres mosqueteros que, cuando está sobrio, sigue defendiendo el lema de “Todos para uno y uno para todos”. La inmortalidad no es un consuelo en el mundo moderno, donde ya no puede ser un héroe. Por suerte, el destino le depara una última aventura: salvar a Francia (y al planeta Tierra, pero sobre todo a Francia) de la invasión de unos marcianos.

En definitiva, Jason es una lectura altamente recomendable. Además, los tomos son historias independientes y se leen en dos pestañeos. Así que si un día deambulan por su tienda de cómics sin saber qué comprar, denle una oportunidad.

Me despido con este Autorretrato que me he dibujado, al estilo de Jason.


La homosexualidad en los superhéroes

Hoy, las minorías están de moda. No hay más que echarle un vistazo a Glee. El mundo del cómic no se ha quedado atrás a este respecto. Recordemos que el nuevo Spiderman ha resurgido como afroamericano/afrolatino (¿quién se inventa esas palabras?). En cristiano esto significa que ahora Spiderman es más negro que el carbón. Por supuesto, tal cosa ha sucedido en uno de los universos paralelos de Marvel, pero ya es algo. Aunque lo de integrar personajes que se circunscriban a una minoría está muy bien, quiero llamar la atención sobre la simplicidad de los caracteres. A veces, más que crear personajes, se afianzan estereotipos.

Me refiero sobre todo a productos concebidos para la fagocitación de las masas. Es decir, a esas series que conoces aunque no quieras, o a esos cómics que están en la estantería grande, en el centro de la tienda. Dejo a un lado esa película que te recomendó tu bohemio amigo el Boinas y el libro que encontraste medio deshecho en la librería de la rue cultivée. Creo que saben por dónde van los tiros. En concreto, he querido centrarme en los superhéroes homosexuales a raíz de mi tardío descubrimiento del personaje de Teen Titans, Bunker.

DC nos presenta a este joven que no solo se declara abiertamente gay, sino que además es mexicano. No pude evitar pensar que moriría pronto. Reitero que la introducción de personajes pertenecientes a minorías, y que por tanto pueden presentar conflictos distintos a los habituales, me parece algo estupendo e interesantísimo. Sin embargo, no dejo de pensar que a menudo se limitan a repetir unos estereotipos ‘políticamente correctos’. El resultado final es un personaje plano y sin substancia. Lo primero que me llama la atención de este personaje es cómo lo han vestido.

Me pregunto si existe alguna especie de “tienda para gays” que provea a todos los hombres homosexuales del mundo.

Aquí tenemos a Kurt Hummel, de Glee.

Stanford de Sexo en Nueva York.

Incluso Mitchell de Modern Family.

Creo que es inútil negar que existe un estereotipo gay. Hoy en día no resulta violento incluir a un personaje como Bunker en unos cómics de superhéroes, ¿pero se imaginan lo que sucedería si apareciera un personaje travesti o incluso un transexual? ¿Cómo sería un superhéroe basado en el protagonista de The Rocky Horror Picture Show? ¿O en una locaza de las de Almodóvar?  Seguramente, un fracaso de ventas.

Estamos preparados para que Batwoman se declare lesbiana y para que Coloso se enamore de Lobezno hasta cierto punto y en su justa medida. Lo único que deseo es que, ya que quieren incorporar a las tramas personajes homosexuales, lo hagan bien. Si hay heroínas lesbianas, que por favor no se trate simplemente de dos tías buenorras dándose el lote para inducir fantasías de tríos en el público masculino heterosexual. Si Coloso se enamora de Lobezno, que no sea un deshago cómico. Clamo por drama, maldita sea. Y si dos hombres se enamoran, al menos quiero ver algún besito. Supongo que todo se andará. De momento, podrían empezar por cambiarle el traje a Bunker.

Sea como sea, hay que tener muy en cuenta que Hulk no es gay. That’s all folks!