Sagaz

Admitámoslo. Hay demasiados escritores infestando nuestro planeta. Demasiada gente escribiendo. Por este motivo, Hilario decidió especializarse en una palabra. Concretamente, en la palabra “sagaz”. No “sagacidadnisagaces”. La única palabra que podía escribir era “sagaz”. ¡Y cómo la escribía! En el contexto adecuado, en el momento justo, su palabra “sagaz” abría un universo de nuevas e inimaginadas significaciones. En Sagaz, su autobiografía,  explica detalladamente el complicado proceso que suponía crear una obra de envergadura a través de una única palabra. A su vez, expone dichos métodos empleando exclusivamente la palabra “sagaz”. En su segunda novela, SaGaz, somos testigos de algunas técnicas que podrían calificarse como surrealistas. Hilario comienza a experimentar con la forma de la palabra “sagaz”. Así, mediante variaciones de tamaño, fuente o color, Hilario nos da cuenta de la conmovedora historia de un vate japonés atrapado en un refugio antiaéreo durante los bombardeos alemanes sobre la ciudad de Coventry (Gran Bretaña) en el año 1940. Ha pasado ya a los anales de la literatura el hermosísimo fragmento del capítulo VI,  “sAGaz”, que reproducimos a continuación:

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6 pensamientos en “Sagaz

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