Dorotea y Teodora

Dorotea y Teodora eran perfectas en su exacta simetría. Ni siquiera el médico pudo decir cuál de las dos fue la primera en nacer. Cuentan que ambas sacaron un pie justo al mismo tiempo. Sus propios padres no eran capaces de diferenciarlas, de manera que siempre se referían a las dos a la vez.

Tal era la similitud que comenzaron a desarrollar una especie de conciencia compartida. No tenían claro cuál de las dos era cada una. A los quince tuvieron un novio llamado Miguel, pero nunca les quedó claro si había sido novio de las dos o solo de una de ellas. Miguel nunca las sacó de dudas. En ocasiones eran presas de un terror irracional a tocarse, por temor a unirse en un único cuerpo siamés. Las inquietaba la forma en que sus movimientos parecían acompasarse. Llegaron a plantearse la hipótesis de que una de las dos hubiera salido del espejo. Era insoportable.

Así pues, como era de esperar, pensaron que lo mejor era asesinar a la otra. Esta idea las asaltó la misma noche. Fue un penoso y largo forcejeo. Finalmente, una de ellas salió victoriosa, libre para ser quien era. Por desgracia, nunca supo si ella era Dorotea o Teodora, de modo que vivió infeliz el resto de sus días, sintiéndose incompleta.  

7 pensamientos en “Dorotea y Teodora

  1. Estoy seguro que fue Dorotea!!!, uhmm quizás no, quizás fue Teodora. ¿Será que Dorotea existía sólo en la imaginación de Tedodora? o ¿Tedodora en la de Dorotea? Ay no !!! ya me enredé !!!

    Que bueno Desirée, te felicito.

  2. Me ha parecido muy original y el final me perturbará por mucho tiempo. ¡Muy bueno! Gracias por compartirlo.

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