Día internacional del libro infantil y juvenil: “Las brujas”

Hoy, 2 de abril, se celebra el Día internacional del libro infantil y juvenil, coincidiendo con la fecha de nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen. Voy a aprovechar la ocasión (*ruido de matasuegras*) para recomendar algunas lecturas que me marcaron tanto en mi infancia como ya de adulta. Muchos de los libros catalogados como “infantiles/juveniles” se disfrutan más cuando uno crece, como me parece que es el caso de El principito de Antoine de Saint-Exupéry (que de pequeña me habría aburrido soberanamente). El hecho de que una historia tenga como protagonistas a niños o que intente recrear el mundo infantil no quiere decir necesariamente que esté dirigida a un público de 0 a 12 años. Pero centrémonos en lo que importa: los libros.

Me gustaría hablar de muchos,  pero como las entradas largas nunca triunfan, voy a centrarme en  Las brujas de Roald Dahl. Los relatos del autor británico son siempre originales y divertidos. Para mí ha sido uno de los mejores escritores del género. Las brujas está contada desde el punto de vista del niño, nuestro protagonista. Él y su astuta abuela deben evitar que las brujas, ocultas bajo la apariencia de señoras corrientes, lleven a cabo el plan que han expuesto en su convención anual para aniquilar a todos los niños del mundo. Su abuela, que de niña vivía en Noruega, el país del que provienen las primeras brujas (los padres de Roald Dahl eran noruegos), sabe perfectamente cómo reconocer a una. Conoce muchas historias verídicas de niños desaparecidos (mi preferida es la de la niña a la que encierran en un cuadro) y, es más, ella misma perdió el pulgar de pequeña, cuando logró escapar de una bruja. Una de las partes que más me gustan de este libro, y de las que puedo hablar sin hacer mucho spoiler, es el tercer capítulo, donde se da una caracterización de las brujas para que podamos diferenciarlas de una mujer normal. Copio estos rasgos a continuación, por si a alguien llegaran a hacerle falta alguna vez:

–          Una BRUJA DE VERDAD siempre lleva guantes porque en lugar de uñas tiene garras como las de los gatos.

–          Son calvas como un huevo duro. Por eso siempre llevan pelucas de gran calidad que producen que el cuero cabelludo les pique continuamente. Las brujas lo llaman “erupción de la peluca”.

–          Tienen los agujeros de la nariz ligeramente más grandes para oler mejor, porque su olfato es asombroso. Por este motivo no es conveniente que los niños se bañen muy a menudo, para tapar su olor.

–          En los ojos de una BRUJA DE VERDAD puede verse el fuego o cielo bailando en la pupila.

–          No tienen dedos en los pies, anchos y cuadrados. Por eso los zapatos siempre las molestan.

–          Su saliva es azul como los arándanos, por eso nunca escupen en público. A veces la usan para escribir.

Las brujas de Dahl dan verdadero miedo, pero nuestros protagonistas no se rendirán nunca, a pesar de las dificultades y las consecuencias. Es una historia amena, a veces inquietante, y con un final agridulce. En 1990, precisamente el año de fallecimiento del autor, se estrenó en el Reino Unido la película, que optó por un final mucho más alegre que el del libro. Ha sido una de mis películas predilectas desde la infancia, y también una de las que más miedo y fascinación me han causado. Quizá de aquí proviene el encanto que ejercen sobre mí las brujas: desde chiquita, coleccionaba figuritas de brujas, dibujaba brujas, quería hacer de bruja en todas las historias y mi risa de bruja no podía compararse a la de ninguno de mis primos. Creo que Macbeth es mi obra favorita de Shakespeare solo porque salen brujas. Por aquí dejo un enlace a YouTube sobre la película, para quien guste (spoiler alert!): http://www.youtube.com/watch?v=nAHf3boxBk4 .

Como sucedió con Las brujas, muchas de las obras del autor han sido adaptadas luego al cine, véase: Charlie y la fábrica de chocolate (una de 1971 y otra de 2005), Matilda, Fantástico Señor Fox o James y el melocotón gigante.

Me gustaría hablar más de Roald Dahl y de muchos otros libros. No obstante, me contentaré con mencionar algunos de mis libros de infancia y juventud.

–          Michael Ende: La historia interminable, Momo.

–          Philip Pullman: La trilogía de La materia oscura (juvenil).

–          Neil Gaiman: Coraline.

–          Por último, de los cuentos de Andersen, ya que a él debemos la fecha, el que se ha ganado mi corazón es La sirenita (más crudo y poético que la versión de Disney).

¿Cuáles son los libros que marcaron su infancia?

¡A celebrarlo leyendo!

Dejar un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.